En Santander desde 1977
La historia de La Rana Verde comienza en 1977, en el corazón de Santander. Lo que empezó como un pequeño local especializado en patatas bravas se convirtió, con el paso de los años, en todo un clásico de la ciudad. La receta casera de nuestras salsas —creada con mimo y sin prisas— fue el primer secreto de nuestro éxito. Desde entonces, nuestra cocina no ha dejado de acompañar a generaciones de santanderinos.
Un lugar de todos, para todos
En La Rana Verde no solo se viene a comer: se viene a compartir. En pareja, con amigos, en familia o después de una jornada de trabajo, nuestras mesas han sido siempre punto de encuentro. Seguimos cocinando como el primer día, con recetas caseras, raciones abundantes y ese ambiente cercano que solo los años pueden construir.
Bravas, atómicas y nucleares: una revolución local
Las patatas bravas pronto evolucionaron. Los clientes pedían más intensidad, más sabor, más personalidad. Así nacieron las salsas atómica y nuclear, auténticas explosiones de sabor que hoy forman parte de la identidad del local. También inventamos nuestras «bravas a la española», una mezcla de mayonesa y salsa brava que aún se mantiene en la carta. Cada nueva variedad ha sido una respuesta directa al cariño y las sugerencias de quienes se sentaban en nuestras mesas.
Mirando al futuro
Después de décadas de sabor, tradición y cercanía, La Rana Verde sigue creciendo. Nos renovamos constantemente sin perder nuestra esencia, apostando por un servicio ágil, recetas honestas y la comodidad de nuestros clientes. El servicio a domicilio, cada vez más demandado, nos ha permitido llegar a nuevos hogares con la misma calidad de siempre. Nuestro compromiso es seguir mejorando, sin dejar de ser ese lugar de referencia donde comer bien y sentirse como en casa.